Este va por tí, amore.
Son las bodas de Madera y el barco que hemos construido con esas tablas sigue navegando pese a los golpes racheados de viento de la Parca, pese a quien pese y a pesar de los pesares. Por el camino quedaron amigos y amigas, algunos que quisieron irse porque no nos quisieron, otros que no quisimos querer y otros que a pesar de todo y sin querer ellas ni nosotros no las dejaron otra opción que irse; aunque ahora las tengamos siempre muy cerca, en ese rincón calentito y eterno donde se quedan para siempre los mejores, los que ya nunca envejecerán y conservarán intacto todo nuestro cariño.
Te quiero tanto que me vuelvo loco cuando las absurdas preocupaciones del día a día me hacen olvidar por un segundo lo que te quiero.
Te quiero tanto que me duelen los huecos cuando no te lo digo y cuando la terrible gota de agua del día a día crea algún pequeño hueco en la piedra de nuestro templo.
Maldigo el tiempo absurdo del estúpido negocio del tonto por ciento que me hace robarle minutos a mi único sentido, a mi brújula absoluta.
Hiciste el sueño realidad de amar a alguien de forma total, sabiendo que es para siempre, que has encontrado por fin esa mitad que te faltaba, sabes que ya nunca caminarás solo y que ahora andas con cuatro piernas, que corres con seis , que a saber qué será con ocho, ¡a las Olimpiadas!
You’re my only truth.
Cinco años, cinco, muchísimos minutos y mil ochocientas y pico horas de vida auténtica, de pasión y sentir que esto merece la pena contigo, que no se puede pedir más.
Feliz Aniversario.

