viernes, 26 de diciembre de 2008

La lista de Pérez

Todos los días hay milagros, todos los días alguien salva el mundo; no son gestas heroicas del tipo de los 300, son los pequeños gestos que en su diminuto universo esconden toda la esperanza de este planeta cansado.
Hace unos años pude contemplar uno de esos momentos mágicos que normalmente suelen pasar desapercibidos; estaba en el registro civil inscribiendo a mi hija cuando el funcionario de turno de pronto brilló como una supernova. Uno espera la grisalla y de pronto - paff-, el asombro y la luz que te golpea sin previo aviso.
Este currante de lo público, héreoe desconocido (pongamos que se llamaba Pérez) se dispuso a hacer su metódico trabajo diario: escribir en el Libro de Familia el nombre de mi niña, pero, oh, de su bolígrafo funcionarial salió el prodigio: escribió unas letras maravillosas, una trazos armónicos y graciosos, letras bailantes, casi élfico.
Y ahí quedó para siempre escrito "Alma" con la magia de un ser humano que creía en su trabajo, que creía que no es lo mismo hacerlo mal que bien, alguien que amaba los pequeños detalles, un orfebre de lo cotidiano.
A veces el universo se salva por un gesto, por una mirada, por una palabra; en la lista de Schindler se comentaba que quien salva una vida salva el mundo, estoy de acuerdo, el mundo está haciéndose y deshaciéndose en cada pequeño detalle, en cada minúscula gota de agua, en cada beso, casa sueño, cada risa... vida a borbotones que se da a luz a sí misma a cada instante.
Salvad el universo en cada instante.

El silencio de los corderos

CRISIS.
Nunca una palabra tuvo tanto poder, el poder del miedo, la garganta rugiente de los voceros del sistema que no paran de machacarnos: y la crisis la crea quien dice que habrá crisis y la mentira y la infamia campan a sus anchas. Empresas que ganan miles de millones de euros mandan a la calle impunemente a miles de trabajadores, porque "han perdido mucho dinero" dicen estos empresarios (esto quiere decir que no han ganado tanto como esperaban).
Y todos los curritos damos uno de nuestros riñones para que los señores banqueros no tenga estrés, pobres, que puedan ir a hacerse la manicura de miles de euros, hay que cosas que de las que no se puede prescindir.
Y suma y sigue. RECESIÓN. Venga, venga, a echar, que estos idiotas se dejan hacer.
El mundo es ya una enorme ruleta donde los de siempre apuestan montoneras de niños, carnes y dolores, los nuestros.
Y lo peor no es que sigan haciendo lo de siempre, no, lo peor es nuestro callar cobarde y estúpido, la impunidad, el silencio de los corderos.
Pagaremos nosotros y nuestro hijos, miles de generaciones luchando por la dignidad y la justicia y vamos a dejar que estos mierdas de Master y oseaytal nos jodan a todos, cachorros de hijos de puta de hijos de puta de hijos de puta.
¿Hasta cuando callaremos?